
En operaciones financieras basadas en instrumentos bancarios (SBLC, BG, MT760, MT799, MT103, etc.), la documentación inicial determina la viabilidad, la trazabilidad y la legitimidad de toda la operación. La LOI (Letter of Intent) y la POF (Proof of Funds) constituyen el núcleo documental mínimo que permite activar cualquier proceso bancario, contractual o de verificación.
La LOI no es un simple formulario: es el documento que define la intención formal, el marco operativo y los límites de la operación. Su función es doble: acreditar la voluntad de las partes y permitir que bancos, proveedores y auditores verifiquen la coherencia y legitimidad de la operación.
Cada apartado de la LOI cumple una función específica. La ausencia o redacción incorrecta de cualquiera de ellos puede invalidar la operación o bloquearla en fases posteriores.
La POF es el documento que convierte la intención en capacidad real. Sin POF, la LOI queda incompleta y la operación no puede avanzar. La POF es imprescindible para demostrar solvencia, origen lícito de los fondos y proporcionalidad económica.
El DOA (Deed of Agreement) es un contrato de ejecución inmediata. Para que sea válido y operativo, debe apoyarse en una POF previa. Si la POF se entrega después, el DOA queda sin soporte financiero, lo que lo convierte en un documento inejecutable.